La liebre es clara. Aparece sobre un fondo de ocres irreconocibles, como un holograma en la oscuridad. Aparece sola, guiada hasta el centro del cuadro por la sensibilidad de sus bigotes. Pelos que surgen ante el trasfondo pelado; garras pequeñas que no llegan a rozar su superficie de apoyo. Sólo una leve sombra de sí misma acompaña a la liebre; un reflejo sombrío en el suelo o en el telón que la separa de sus bambalinas.
No está por pegar el salto, no está por huir; la liebre mira con ojos vacíos de brillo algún punto fijo dentro de su imaginación. Las patas tranquilas reposan ordenadas; las orejas acusan cierto grado de atención: quizá el punto fijo sea antes oído que visto. Es la tranquilidad de la fauna derramada sobre un ejemplar que no encuentra hierbas en que reposar.
El entorno se ausenta. Manchas casi invisibles, sonidos inaudibles, caricias que no alcanzan el pelaje. Fondo blanco, hasta el fondo. Como un ser caído a la tierra desde un planeta desconocido, la liebre sacude el hocico y espera que algo pase. ¿Qué pasará? Y agita los bigotes. ¿Y luego qué pasará? Y retumban los pocos ruidos en sus orejas enaltecidas.
Una fauna sin fauna y una fauna sin flora. La liebre se despierta por las mañanas y ya ni se atreve a constatar que no hay nadie alrededor. El hocico lo sigue bamboleando, sin embargo, de vez en cuando. Los bigotes no reciben señales, antenas en el más allá. El fondo no empalidece, no resplandece, no florece; permanece en su perpetua imitación fallida del blanco. Fondo blanco, hasta el fondo.
La liebre es joven, no obstante; restan muchos días de su sombra incierta caída a un lado, muchos días de sus patas traseras apretujadas. ¿Espera? La proyección con forma de conejo permanece intacta sobre la pantalla: una diapositiva estática de la naturaleza, impresa con la fe del botánico que diseca sus especímenes.
1 comentario:
Liebre, ultimo ser en la tierra. Fauna sin fauna, fauna sin Flora, espera tranquila en su soledad, ausente de caricias y sonidos, el punto fijo que solo el rastro de su instinto le deja sentir.
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